martes, 3 de abril de 2007

Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez.


Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez.

Un millón de almas marcharon en España contra la pobreza. Más de medio millón de adolescentes chilenos llenaron las calles con sus reclamos, entre los que destacan, la derogación de la ley orgánica Constitucional de enseñanza, el fin de la municipalización de la enseñanza y el pase escolar gratuito y unificado. Con 63 universidades bloqueadas de 80, Francia fue tapa de todos los diarios del mundo (Mayo 2006). Los estudiantes realizaron jornadas de protesta contra nueva ley de empleo en Francia. Dirigentes que encabezaron las protestas sostienen, “Si la violencia en las banlieues (Nov 2005) fue la rebelión de los hijos de la inmigración, la de esos días, que alcanzó a 130 ciudades en Francia, lo es de la clase media.

Diferentes realidades, diferentes culturas, diferentes reclamos, pero algo en común, la comunidad movilizándose, haciendo de un reclamo una cuestión comunitaria, un todo que afecta, en diferentes niveles, al conjunto de la sociedad.

Mientras el mundo redescubre el poder de ganar las calles, en nuestro país asistimos aun fenómeno por lo menos peculiar. Una persona desaparece por tercera vez. La primera, en los años 70 cuando fue torturado por el genocida Etchecolaz, la segunda, cuando luego de atestiguar en el juicio contra su torturador, treinta años después, no se sabe mas de el. La tercera, y me atrevo a decir la peor, seis meses después de su segunda desaparición, Julio López no es mas tapa de diarios, no es nombrado en los discursos, no es tema de agenda. Julio López desapareció por tercera vez, su aparición es reclamo solo de algunos partidos políticos y de las organizaciones de derechos humanos, “el hombre común” no hace de ese reclamo algo propio.

Esta tercera desaparición debería dolernos, en lo más profundo de nuestro ser argentino. Una persona desaparecida en democracia, que mas necesitamos para salir a las calles, esta es una historia que conocemos y que deberíamos intentar por todos los medios no volver a repetir. Salimos a las calles para festejar un campeonato, para pedir una nueva doctrina de seguridad nacional (léase blumberg), pero nunca para reclamar por esos, casi, 10 000 000 de argentinos que se encuentran en la puerta de la supervivencia. Como dice Bauman “culpar a la biografía del sujeto a conseguir empleo, y el sujeto juvenil se siente culpable de no poder estudiar o trabajar”. Todo es un problema individual, es el triunfo de lo individual sobre lo colectivo.

Es ese sujeto individual, que tiene miedo, que practico “el exilio para adentro” del no te metas, que voto a Bussi en Tucumán, a Menen tres veces, que le dio el voto a Patti y a Rico (estandartes de la practica democrática argentina), es el sujeto que se emociono con la película de Renan “La fiesta de todos”, es aquel a quien las Madres y Abuelas les parecían unas locas que no habían cuidado de sus hijos y ahora las mira, medio de costado.

La desaparición de Julio López, las cartas amenazantes, las marchas en defensa de la Otra justicia, son en algún sentido la punta de un Iceberg, al que hay que presentarle resistencia. La democracia es más que el solo acto de votar, es más que la sola lucha, día a día, por “la vidita” de casa, auto y esposa.

El sacerdote español, Ignacio Ellacuría, sostenía que le resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América. El opresor es incapaz de descubrir, es el oprimido el que descubre al opresor. Él creía, que el opresor ni siquiera puede descubrirse a sí mismo. La verdadera realidad del opresor sólo se puede ver desde el oprimido. Claro que al sacerdote, después de sostener esto, no le quedaba mucho de vida, lo asesinaron los militares de El Salvador. Sin embargo dejo su enseñanza, acaso puede el que causo al paralítico, alcanzarle la silla de ruedas, somos los oprimidos, las victimas de las recetas económicas importadas, aquellos que sabemos de economía por sufrirla, y sin embargo creemos que las soluciones nos lloverán.

Es hora de movilizarse, de hacer de los reclamos, una cosa comunitaria. La aparición con vida de López, la erradicación de la pobreza, la democratización de instituciones (sindicatos, universidades), entre otras cuestiones, son cosa de todos, pero los oprimidos debemos encontrar los caminos, no esperarlos de los opresores.


Ciru. Profesion: Amigo del Pueblo.